jueves, 17 de noviembre de 2011

"CULTURA MADRE"

El pueblo del jaguar

Hace más de 3000 años, entre 1200 y 400 a.C., en Mesoamérica ocurrieron el apogeo y la decadencia de la cultura olmeca, una de las grandes civilizaciones del México antiguo. Los olmecas, “los que habitan la tierra de hule”, fueron capaces de recoger y sintetizar las pautas culturales que por siglos se habían desarrollado en el área. Aun después de la caída de sus grandes centros, sus logros serían parte importante de la cultura mesoamericana.


Cultura madre

Entre las contribuciones que han llevado a considerar a la olmeca como la “cultura madre” de Mesoamérica se encuentran: los primeros edificios ceremoniales, construidos de acuerdo con un plan bien determinado; la estructura social, capaz de organizar grandes obras; el primer y bien definido estilo artístico, plasmado lo mismo en pequeños objetos que en colosales esculturas; el dominio de la talla de piedras de gran dureza; un ritual fundamental: el juego de pelota; así como el desarrollo de sistemas calendáricos y de escritura.

"HISTORIA"

Se estima que los indicios más antiguos de la cultura Olmeca son de alrededor de 1200 a.c, y los más recientes son aproximadamente del año 400 a. c. La civilización Olmeca se constituyó principalmente alrededor de 3 centros ceremoniales: San Lorenzo, la venta y tres zapotes, además de manifestarse en otros sitios como laguna de los cerros.
San Lorenzo
El centro olmeca más antiguo registrado es el de San Lorenzo situado en la cuenca del río de coatzacoalcos, en el estado de Veracruz. El inicio del florecimiento de la cultura olmeca en este sitio comenzó alrededor del año 1500 a. c., época de la que datan la mayor parte de las esculturas y elementos arquitectónicos que caracterizan a la cultura olmeca, muchos de los cuales se conservan en el sitio. San Lorenzo fue saqueado en el año 900 a. c., y las esculturas monumentales sufrieron un intento de destrucción; algunas se enterraron, y otras fueron trasladadas al centro ceremonial la venta.
La Venta
También se han encontrado cabezas colosales y tronos, que merecen especial reconocimiento por el hecho de que para construirlas, tuvieron que ser transportados los enormes bloques de basalto desde la Sierra de los Tuxtlas, a decenas de kilómetros de ahí, ya que por ser una zona pantanosa y arenosa, no había piedras. Se cree que pudo llegar a albergar hasta a 18.000 habitantes.
Tres Zapotes
El centro ceremonial de Tres Zapotes fue el último en desarrollarse. Es el más conocido porque fue el que sobrevivió hasta una época más cercana, pero la civilización olmeca que se desarrolló aquí fue una cultura ya en decadencia, no el esplendor que vivió en los centros ceremoniales anteriores.
Estos centros ceremoniales tenían función de ciudades, y en ellos se construyeron edificaciones de tierra y adobe, por lo cual han perdurado pocos restos. Se construyeron montículos con templos en la parte superior, lo que se podía considerar como un precursor de las pirámides mesoamericanas. También construyeron edificaciones en torno a patios centrales, característicos de las civilizaciones posteriores en la zona. Desde el 900 a. c. existen pruebas de bruscos cambios políticos; como muestra, el intento de destrucción de algunas de las cabezas olmecas.

"CULTURA OLMECA"

La cultura olmeca es el nombre que recibe una cultura que se desarrolló durante el pre-clásico  medio. Aunque se han encontrado indicios de su presencia en amplias zonas de esta área cultural, se considera que el área nuclear olmeca —o zona metropolitana— abarca la parte sureste del estado de Veracruz y el oeste de Tabasco. Se desconoce a ciencia cierta la filiación étnica —esto es, quiénes son los ascendientes de este pueblo—, aunque hay numerosas hipótesis que han intentado resolver la incógnita de la identidad de los olmecas. En ese sentido, es necesario hacer la aclaración de que el etnomino olmeca les fue impuesto por los arqueólogos del siglo XX, y no deben ser confundidos con los olmeca, que fueron un grupo que floreció en el epiclasico en sitios del centro de México como cacaxtla.
Durante mucho tiempo se consideró que la olmeca era la cultura madre de la civilización mesoamericana. Sin embargo, no está claro el proceso que dio origen al estilo artístico identificado con esta sociedad, ni hasta qué punto los rasgos culturales que se revelan en la evidencia arqueológica son creación de los olmecas del área nuclear. Se sabe, por ejemplo, que algunos de los rasgos propiamente olmecas pudieron haber aparecido primero en Chiapas o en los valles centrales de oaxaca. Entre otras incógnitas que están pendientes de respuesta definitiva está la cuestión de los numerosos sitios asociados a esta cultura en la depresión de balsas(centro de Gerrero). Sea cual haya sido el origen de la cultura olmeca, la red de intercambios comerciales entre distintas zonas de Mesoamérica contribuyó a la difusión de muchos elementos culturales que son identificados con la cultura olmeca, incluidos el culto a las montañas y las cuevas, el culto a la Serpiente Emplumada como deidad asociada a la agricultura, la simbología religiosa del jade e incluso el propio estilo artístico, que fue reelaborado intensamente en los siglos posteriores a la declinación de los principales centros de esta sociedad.

jueves, 10 de noviembre de 2011

CRONOLOGÍA

La historia de Teotihuacán es larga y compleja, por lo que para abordar sus diferentes aspectos se ha propuesto la utilización de una cronología que la divide en diversos períodos. La cronología de Teotihuacán está construida en torno a los restos cerámicos  hallados en las excavaciones, de modo que cada una de las fases de esta cronología está relacionada con ciertos cambios técnicos o estilísticos que se observan en los productos alfareros de la ciudad. En muchos sentidos, este procedimiento ha ayudado a simplificar la tarea de la datación de los restos arqueológicos, puesto que es un material muy abundante que resiste bien al paso del tiempo y se ha encontrado en diversos contextos arqueológicos.
Sin embargo, el procedimiento no deja de presentar algunos inconvenientes, por ejemplo, la definición de las características de cada fase cerámica y su delimitación en el tiempo. Siendo numerosos los investigadores que han puesto su atención en Teotihuacán, se dispone de varias cronologías para la ciudad. En la actualidad parece haber consenso en torno a la cronología propuesta por Ren Millon y su equipo de colaboradores. A pesar de esta aceptación generalizada, existen algunos trabajos que ponen de manifiesto que dicha cronología debe ser ajustada. Por ejemplo, George Cowgill y Evelyn Rattray han propuesto que la decadencia de Teotihuacán ocurrió entre cincuenta y cien años antes de la fecha sugerida por Millon. Desde ese punto de vista, la dimensión temporal de algunas fases cerámicas en la cronología teotihuacana podría reducirse. Para efectos de este artículo se ha optado por seguir la cronología de Millon en lo general.
Archivo:Cronología de Teotihuacan.svg

LA DECADENCIA DE LA CULTURA TEOTIHUACANA



La ciudad de Teotihuacán se redujo de una de las mayores ciudades metropolitanas del México precolombino en los siglos V y VI dC a una virtual ciudad abandonada en el siglo VII y VIII d.c. Aunque los arqueólogos pueden documentar el abandono real de la ciudad de teotihuacan, hay pocas evidencias que permitan saber el motivo de su abandono. Un aumento del militarismo en el arte y de artefactos de la epoca sugieren un incremento en las guerras que podria ser una posible explicacion del ocaso de la cultura Teotihuacana. Despues del año 750 d.c. hay evidencia de rituales con quema de templos y de documentos de la ciudad que se ha asociado con la perdida del poder de la elite de Teotihuacan y la decadencia de la ciudad.

Por razones que no se sabe a ciencia cierta, los habitantes de Teotihuacán gradualmente abandonaron su gran ciudad alrededor del año 700 dC. Los estudiosos creen que el descenso fue causado probablemente por la sobrepoblación y el agotamiento de los recursos naturales.

cultura teotihuacana

Teotihuacán
Teotihuacán (náhuatl Teōtihuácān, 'Lugar donde fueron hechos los dioses; ciudad de los dioses’)?1 es el nombre que se da a la que fue una de las mayores ciudades de Mesoamérica durante la época prehispánica. El topónimo es de origen náhuatl y fue empleado por los mexicas, pero se desconoce el nombre que le daban sus habitantes. Los restos de la ciudad se encuentran al noreste del valle de México, en el municipio de Teotihuacán (estado de México), aproximadamente a 45 kilómetros de distancia del centro de la Ciudad de México. La zona de monumentos arqueológicos fue declarada Patrimonio de la Humanidad por Unesco en 1987.
Los orígenes de Teotihuacán son todavía objeto de investigación entre los especialistas. Alrededor del inicio de nuestra era, Teotihuacán era una aldea que cobraba importancia como centro de culto en la cuenca del Anáhuac. Las primeras construcciones de envergadura proceden de esa época, como muestran las excavaciones en la Pirámide de la Luna. El apogeo de la ciudad tuvo lugar durante el Periodo Clásico (ss. III-VII d. C.). En esa etapa, la ciudad fue un importante nodo comercial y político que llegó a tener una superficie de casi 21 km2, con una población de 100 mil a 200 mil habitantes. La influencia de Teotihuacán se dejó sentir por todos los rumbos de Mesoamérica, como muestran los descubrimientos en ciudades como Tikal y Monte Albán, entre otros sitios que tuvieron una importante relación con los teotihuacanos. El declive de la ciudad ocurrió en el siglo VII, en un contexto marcado por inestabilidad política, rebeliones internas y cambios climatológicos que causaron un colapso en el norte de Mesoamérica. La mayor parte de la población de la ciudad se dispersó por diversas localidades en la cuenca de México.
Se desconoce cuál es la identidad étnica de los primeros habitantes de Teotihuacán. Entre los candidatos se encuentran los totonacos, los nahuas y los pueblos de habla otomangueana, particularmente los otomíes. Las hipótesis más recientes apuntan a que Teotihuacán fue una urbe cosmopolita en cuyo florecimiento se vieron involucrados grupos de diverso origen étnico, como muestran los descubrimientos en el barrio zapoteco de la ciudad y la presencia de objetos provenientes de otras regiones de Mesoamérica, sobre todo de la región del Golfo y del área maya.
Durante la época prehispánica, Teotihuacán ha sido motivo de interés para quienes han sucedido a los teotihuacanos en Mesoamérica. Los toltecas y mexicas  excavaron los restos de la ciudad para extraer objetos preciosos de ella. Esto ha sido confirmado por las exploraciones arqueológicas en tulay el templo mayor de México tenochtitlan. La ciudad fue convertida en el escenario de mitos esenciales para las creencias mesoamericanas, como la leyenda de los soles de los mexicas.
Actualmente es la zona arqueológica del país con mayor afluencia de turistas, por encima de sitios como chichen itza y monte alban. A pesar de lo que pudiera suponerse dada la gran cantidad de monumentos restaurados del sitio, las excavaciones arqueológicas en Teotihuacán continúan hasta nuestros días, y han dado como resultado un paulatino incremento en la calidad y cantidad del conocimiento que se tiene sobre esta ciudad, de la que, por cierto, se desconocen cuestiones tan importantes como su nombre original y la filiación étnica de sus fundadores. Se sabe, en cambio, que fue un sitio cosmopolita, por la presencia documentada de grupos originarios de la costa del golfo o de los valles centrales de oaxaca.